Nueve

May 10, 2018

 

Llegó el día.

 

La causalidad quiso que mi primer encuentro con Infliximab, fuese el día 9, mi número fetiche.

Y no podía ingresar a otra hora que no fuese las 9h..

 

Entro en el hospital, y me preparan los papeles de ingreso. 

Camino a Hospital de Día acompañado por mi mujer, pasa por mi cabeza toda la semana de nervios, miedos, dudas y también por qué no decirlo, mal humor,

 

Ya no hay vuelta atrás, pero se que es necesario. 

Al entrar, otra señal de que todo saldrá bien...

Conozco a la enfermera que me recibe.

No es tan difícil porque llevo media vida trabajando en hospitales.

Pero esto me relaja un poco.

 

Nos acompaña al sillón donde voy a pasar la mañana. 

 

 

Su atención es profesional y cercana. Me coge la vía, me toma la tensión, saturación, pulsaciones...y esperamos que suban la medicación de farmacia.

 

Aparece el reumatólogo, me explica todo perfectamente, y me cita en su consulta al término del tratamiento i.v.

La atención sigue siendo exquisita.

 

Ese rato se hace largo, los nervios regresan, pero allí está mi mujer, para darme el cariño y comprensión que en ese momento quizá no merezco, ya que llevo toda la semana para estamparme contra una pared...insoportable.

Ayuda también el resto de caras que sigo reconociendo desde mi sillón, y los mensajes de ánimo de mi familia y amigos.

Recuerdo a mi padre, y pienso...esto no es nada. Quedarme sin defensas no es ni mucho menos lo peor que te puede pasar. El sí era valiente. 

Respiro, y me relajo.

 

Por fin, llega la medicación. La enfermera conecta la bomba de perfusión, y ya está...

Conecto como buen friki el Suunto, que sincronizo con la bomba.

¡Este tramo Strava no se me escapa!

 

Durante las tres horas que dura el tratamiento, me van controlando cada media hora.

Llego a 40 pulsaciones, y sube el médico algo alarmado por este motivo. 

No pasa nada, soy triatleta...malo, pero lo soy.

No es descabellado, y seguimos con el tratamiento.

 

Por fin finaliza, No ha sido para tanto. Me despido de enfermera, médico, agradeciendo la amabilidad y el buen trato, y nos emplazamos hasta dentro de dos semanas para el segundo "chute".

 

Sensaciones...Dolor de cabeza y una sensación rara como de gran debilidad

A lo largo de la tarde, voy mejorando, pero esa extraña sensación y esa debilidad me van a acompañar durante unos días.  Seguiré tomando AINES y Tramadol para dolor hasta que pueda retirarlos por el buen efecto del biológico.

En un par de días, este como esté, iré a nadar por la tarde, por lo que mejor que se haya pasado ya.

 

Visualizo mis defensas muriendo, en plan "Erase una vez el cuerpo humano".

 

No me puedo imaginar mi vida sin dolor. Estoy impaciente y espectante.

 

A partir de este momento, cambio de táctica...dejo de jugar a la defensiva, y empiezo a jugar al ataque.

Y a pesar de ser portero, no puede ser de otra manera, que con el número 9.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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